miércoles, 22 de agosto de 2012

Comodoro, de ricos y pobres

El puerto de Comodoro Rivadavia (foto: diariojornada)

Comodoro Rivadavia es la ciudad de las asimetrías. Las tiene todas. Nació a contramano de la lógica y su historia nunca pudo escapar de aquello. En la Argentina profunda, y la Patagonia lo es por excelencia, los asentamientos fueron apareciendo como mojones al costado de los ríos, las vías de ferrocarril o las rutas extensísimas. Así se pobló este país desigual que basa su federalismo en la extracción de los recursos pero se comporta como unitario a la hora del reparto. Fue así en la época de la Colonia y lo sigue siendo ahora, aun en profunda contradicción con sus dichos, y con su Constitución.

lunes, 13 de agosto de 2012

Barrio Chico


Todo es singular en barrio Chico. Desde sus calles irregulares hasta sus pasajes angostos, sus curvas insólitas y su peligro latente. En sus noches esconde malandras de toda laya y muestra en sus días la cara buena de los vecinos hacendosos. Cuando el sol de derrama en vertical lo transitan los carteros y los policías, con parsimonia, pero se vuelve tenebroso y desierto bajo el mando de la luna.

sábado, 11 de agosto de 2012

Petranca


Roberto Petranca se despidió aquel domingo para iniciar su viaje a los Montes Urales en búsqueda de algún tipo de gurú metafísico cuyas historias, por esos días, lo tenían cautivado.

jueves, 9 de agosto de 2012

Rufino


Sobre la calle Uruguay perdura un conventillo siniestro en el que viven familias numerosas desperdigadas por habitaciones diminutas, maltrechas; y solterones de oficios oscuros, de profesiones insondables. Todo el conjunto perdió hace años la lucha contra la humedad y sólo en algunos rincones se adivinan retazos de la pintura que formó parte de mejores épocas, acaso más radiantes.

miércoles, 8 de agosto de 2012

La Piojera


Más que historia, La Piojera debió tener prontuario. Uno cimentado en el ir y venir de sus puñaladas.
De ubicación difusa en los suburbios de Trelew, ostentaba una fama atroz y la habitaban, en general, personajes oblicuos, pendencieros de poca monta, de linaje corto. Boliche top del lumpenaje, la mayoría de sus guapos murió en su ley, tripas al aire, entre suspiros fatales. Pero no fue así para todos. Un par de ellos sortearon ese destino seguro hasta que un duelo terminante los enfrentó; y se batieron por la sangre misma.
Vicente Medina aprendió primero a clavar la faca y, bastante tiempo después, a limpiarse los mocos. Deambuló la estepa patagónica con su padre Dionisio, un cabo perseguidor de indígenas que desertó del ejército tras desollar a su propio jefe allá lejos, en un regimiento de Patagones.

El último bar


La historia la refirió años después Meirion Jones, a quien en realidad llegó por boca de Casimiro Gallego, que a su vez la conoció por medio de Dionisio Medina quien, en tono de confesión, se la reveló una noche de alcohol pendenciero.

La conquista del Oeste


Breve pero necesaria introducción, especialmente para quienes desconocen Chubut y su historia, pues ayudará a entender mejor la narración. Este cuento forma parte de mi libro “Historia de futbolistas audaces, de leyenda y del olvido” que no es otra cosa que una serie de relatos, ficción pura, en rededor a éste deporte pero con asiento, sobre todo, en la geografía patagónica y especialmente chubutense.
Se mezclan allí personajes ficticios con reales, pero todos los lugares mencionados existen, aun cuando sus denominaciones puedan parecer increíbles (Cajón de Ginebra Chico y Cajón de Ginebra Grande, por ejemplo).
El noroeste de Chubut fue colonizado por galeses, que llegaron a las costas de Puerto Madryn en 1865 y de allí se trasladaron al río que por entonces llamaban Chupat, unos 60 km al sur. No combatieron con los pueblos originarios sino que trabaron amistad con ellos. Con el tiempo, coraje reunido de por medio, se aventuraron aquí y allá en expediciones al oeste de la provincia. En una de ellas se dio la historia, verídica, que inmortalizó al caballo Malacara, que dio la vida para salvar a los expedicionarios y de quien incluso hay un monumento en Trevelin, que antes fue Colonia 16 de octubre. Lo hago notar porque encontrarán una referencia a esto en el relato.
Debe aclararse, por último, que aun con lo descripto lo que hay aquí es un cuento, con tono de humor, en donde abunda la ficción, pero sobre todo el respeto a esos bravos galeses, de los que el autor desciende, y también de quienes no lo eran pero hicieron de este lugar del mundo lo que hoy es. Dicha la intención esta es, pues, la propuesta…

Todos los goles el gol


Dionisio Medina logró algún reconocimiento, cierto grado de popularidad, recién cuando publicó un monumental ensayo dedicado al estudio de los artilleros patagónicos que tituló, singularmente, como “Todos los goles el gol”. Antes de ellos, apenas si había asomado a la literatura futbolera con dos cuentos mediocres: “Antología de un Patadura”, en el que algunos críticos vieron una disfrazada autobiografía; y “El Goleador Errante”, que narraba las penurias de un centrodelantero que perdía el olfato y nunca más volvía a gritar un tanto suyo.

Picados de sobre mesa


La cancha que llamábamos Bronco Pulmonar ya no existe. La reemplaza una escuela de esas de chapa, modernas, que se construyen ahora. Y los chicos que en los recreos corren por sus pasillos no saben, ni imaginan, que debajo de ese piso se convirtieron goles formidables.