miércoles, 22 de agosto de 2012

Comodoro, de ricos y pobres

El puerto de Comodoro Rivadavia (foto: diariojornada)

Comodoro Rivadavia es la ciudad de las asimetrías. Las tiene todas. Nació a contramano de la lógica y su historia nunca pudo escapar de aquello. En la Argentina profunda, y la Patagonia lo es por excelencia, los asentamientos fueron apareciendo como mojones al costado de los ríos, las vías de ferrocarril o las rutas extensísimas. Así se pobló este país desigual que basa su federalismo en la extracción de los recursos pero se comporta como unitario a la hora del reparto. Fue así en la época de la Colonia y lo sigue siendo ahora, aun en profunda contradicción con sus dichos, y con su Constitución.

Comodoro Rivadavia vio la luz a la oscuridad del petróleo, que brotó de una vez y para siempre cuando la sed apremiaba y allí se asentó, sobre la riqueza del oro negro de estos tiempos, sin importar las distancias, la ausencia de agua, el viento perenne que corta la cara como cuchillas en los meses de invierno o la desnudez de vegetación natural, apenas disimulada por los piquillines ásperos y las matas pigmeas. Creció en la geografía que nadie hubiese elegido para hacerlo, cortado por un cerro inmenso, el Chenque, y un terreno desigual que hoy muestra la opulencia besando al mar y la pobreza de sus desigualdades en los faldeos y en la lejanía, allí donde se asientan los que menos tienen, los que menos pueden.
Esta ciudad violenta que aparece ahora descubierta desde una tapa con tiraje nacional supo, en otros y también en estos tiempos, alimentar el  motor del crecimiento de otros desde los millones de barriles que le quitó –y le quita- a su tierra.
Cada dirigente que se gana el lugar de administrar esta ciudad, y también la provincia, afronta antes que nada el desafío de manejar las divergencias geográficas, logísticas y sobre todos sociales que arrastra desde lustros este lugar en el  mundo al que los chubutenses llamamos simplemente “la ciudad del petróleo”.
Por años la ciudad ha sido el impulsor de Chubut desde la riqueza de sus entrañas. Hablamos de una provincia que apenas si roza el medio millón de habitantes desde una extensión que supera a países enteros como Bélgica, Suiza, Holanda y empata con Dinamarca. Lo que le debiera sobrar desde las divisas que genera le falta, en realidad, todo el tiempo.
Ese líquido espeso, brumoso y profundamente negro que brota desde una de las cuencas más ricas del país le dio vida un siglo atrás pero hoy le genera mucha de sus complejidades.
En esas calles irregulares chocan las realidades económicas que produce el petróleo no porque se trate de una maldición divina sino simplemente porque no alcanza para todos, ni mucho menos. Se debe justipreciar que, a modo de ejemplo, de los 3.700 millones de dólares que se generaron allí en 2011 apenas 26 bendijeron a esta ciudad. Todos los días en sus arterias plenas de pendientes profundas la prepotencia de los sueldos que habilita el hidrocarburo se mixtura con la realidad, profundamente más acotada, del resto de los asalariados. Y el comercio se mueve para donde más cómodo se siente, que es donde está el dinero. Así los petroleros pagan precios de petroleros pero el resto también está obligado a hacerlo. Y para ellos el sueldo no es suficiente. Tampoco ha servido demasiado, desde este aspecto, el posicionamiento entre los principales generadores en materia de hidrocarburos: esa suerte de visión equivocada del Emirato propio en plena Patagonia terminó provocando una migración constante a la ciudad en aquellos que se vinieron en banda buscando una riqueza que, en rigor, apenas si bendice al diez por ciento de la población… El resto se queda con lo que hay, o no se queda con nada. Y de la mano de esa aparente pero frágil opulencia llegaron- y llegan- los electrodoméstico más sofisticados y las camionetas más portentosas, pero también lo hacen los prostíbulos, la droga y de su mano la delincuencia. A la vuelta de la esquina, sin quererlo y sin buscarlo, Comodoro cuenta con casi 30 asesinatos en menos de 8 meses, siendo que apenas si roza los 200 mil habitantes.
Por allí debe leerse el conflicto entre la empresa petrolera Pan American Energy y el grupo denominado Los Dragones, que de alguna forma resume lo expuesto: estos últimos no son otra cosa que trabajadores que no laboran bajo convenios de empresas hidrocarburífera, pero lo hacen en los mismos yacimientos que sus colegas petroleros. Así es como ven pasar por el costado la estrafalaria abundancia de los salarios picos. Y les termina doliendo el bolsillo que, como decía el General Perón, resulta muchas veces la víscera más importante del cuerpo humano.
Es cierto que se mezclan allí internas sindicales, picardías políticas y guiños empresariales. Pero ninguna de estas cuestiones advierte en profundidad la singularidad del problema cuyas entrañas son profundas y de resolución compleja.
Eso es, de alguna forma, Comodoro Rivadavia.

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