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| El puerto de Comodoro Rivadavia (foto: diariojornada) |
Comodoro Rivadavia es la ciudad de las
asimetrías. Las tiene todas. Nació a contramano de la lógica y su historia
nunca pudo escapar de aquello. En la Argentina profunda, y la Patagonia lo es
por excelencia, los asentamientos fueron apareciendo como mojones al costado de
los ríos, las vías de ferrocarril o las rutas extensísimas. Así se pobló este
país desigual que basa su federalismo en la extracción de los recursos pero se
comporta como unitario a la hora del reparto. Fue así en la época de la Colonia
y lo sigue siendo ahora, aun en profunda contradicción con sus dichos, y con su Constitución.
Comodoro Rivadavia vio la luz a la
oscuridad del petróleo, que brotó de una vez y para siempre cuando la sed
apremiaba y allí se asentó, sobre la riqueza del oro negro de estos tiempos,
sin importar las distancias, la ausencia de agua, el viento perenne que corta
la cara como cuchillas en los meses de invierno o la desnudez de vegetación
natural, apenas disimulada por los piquillines ásperos y las matas pigmeas. Creció
en la geografía que nadie hubiese elegido para hacerlo, cortado por un cerro
inmenso, el Chenque, y un terreno desigual que hoy muestra la opulencia besando
al mar y la pobreza de sus desigualdades en los faldeos y en la lejanía, allí
donde se asientan los que menos tienen, los que menos pueden.
Esta ciudad violenta que aparece ahora
descubierta desde una tapa con tiraje nacional supo, en otros y también en
estos tiempos, alimentar el motor del
crecimiento de otros desde los millones de barriles que le quitó –y le quita- a
su tierra.
Cada dirigente que se gana el lugar de
administrar esta ciudad, y también la provincia, afronta antes que nada el
desafío de manejar las divergencias geográficas, logísticas y sobre todos
sociales que arrastra desde lustros este lugar en el mundo al que los chubutenses llamamos
simplemente “la ciudad del petróleo”.
Por años la ciudad ha sido el impulsor de
Chubut desde la riqueza de sus entrañas. Hablamos de una provincia que apenas
si roza el medio millón de habitantes desde una extensión que supera a países
enteros como Bélgica, Suiza, Holanda y empata con Dinamarca. Lo que le debiera
sobrar desde las divisas que genera le falta, en realidad, todo el tiempo.
Ese líquido espeso, brumoso y profundamente
negro que brota desde una de las cuencas más ricas del país le dio vida un
siglo atrás pero hoy le genera mucha de sus complejidades.
En esas calles irregulares chocan las
realidades económicas que produce el petróleo no porque se trate de una
maldición divina sino simplemente porque no alcanza para todos, ni mucho menos.
Se debe justipreciar que, a modo de ejemplo, de los 3.700 millones de dólares
que se generaron allí en 2011 apenas 26 bendijeron a esta ciudad. Todos los
días en sus arterias plenas de pendientes profundas la prepotencia de los
sueldos que habilita el hidrocarburo se mixtura con la realidad, profundamente más
acotada, del resto de los asalariados. Y el comercio se mueve para donde más
cómodo se siente, que es donde está el dinero. Así los petroleros pagan precios
de petroleros pero el resto también está obligado a hacerlo. Y para ellos el
sueldo no es suficiente. Tampoco ha servido demasiado, desde este aspecto, el
posicionamiento entre los principales generadores en materia de hidrocarburos: esa
suerte de visión equivocada del Emirato propio en plena Patagonia terminó
provocando una migración constante a la ciudad en aquellos que se vinieron en
banda buscando una riqueza que, en rigor, apenas si bendice al diez por ciento
de la población… El resto se queda con lo que hay, o no se queda con nada. Y de
la mano de esa aparente pero frágil opulencia llegaron- y llegan- los
electrodoméstico más sofisticados y las camionetas más portentosas, pero
también lo hacen los prostíbulos, la droga y de su mano la delincuencia. A la
vuelta de la esquina, sin quererlo y sin buscarlo, Comodoro cuenta con casi 30
asesinatos en menos de 8 meses, siendo que apenas si roza los 200 mil
habitantes.
Por allí debe leerse el conflicto entre la
empresa petrolera Pan American Energy y el grupo denominado Los Dragones, que
de alguna forma resume lo expuesto: estos últimos no son otra cosa que
trabajadores que no laboran bajo convenios de empresas hidrocarburífera, pero
lo hacen en los mismos yacimientos que sus colegas petroleros. Así es como ven
pasar por el costado la estrafalaria abundancia de los salarios picos. Y les termina
doliendo el bolsillo que, como decía el General Perón, resulta muchas veces la
víscera más importante del cuerpo humano.
Es cierto que se mezclan allí internas
sindicales, picardías políticas y guiños empresariales. Pero ninguna de estas
cuestiones advierte en profundidad la singularidad del problema cuyas entrañas
son profundas y de resolución compleja.
Eso es, de alguna forma, Comodoro
Rivadavia.

Muy gráfico, excelente descripción
ResponderEliminarExcelente Carlos!!
ResponderEliminarAbrazo